miércoles, 9 de octubre de 2013

Relato de chicafrontal/5

    Hoy no tengo nada que ponerme

 Que levante la mano quien no haya pronunciado esta sentencia casi a muerte: “no tengo nada para ponerme”. Y que levante también la mano quien no haya exagerado ni un décimo al decirla, porque cuando se pronuncia, en el instante mismo de enunciación, no hay nada que ponerse. Sería bueno que quienes sean los afortunados oyentes de esta proclamación o pedido desesperado de ayuda llegaran a comprender en algún momento lo que verdaderamente implica el sentido de la frase.
Imaginemos una situación X: estás en el sillón de tu casa, twiteando  lo que aún no hiciste pero que la sola publicación te obligará a hacerlo por si algún entrometido decide preguntarte más tarde, cuando de pronto, cae mensaje inbox de Facebook. Invitación. En una hora pasan a buscarte. Le dices que el timbre no funciona. Y arranca una carrera desesperada por llegar:  no estás depilada, pero por lo menos te bañaste. Mientras, cae la arena –eso si tuvieras un reloj de arena –. Y como si tuvieras que ganar una competencia, sacas ropa del placard, sacassacassacassacas como una retroescavadora. Nada. Porque señores y señoras, cuando elegimos lo que llevamos encima, el resto debería saber que previamente se tuvo en cuenta algunos pocos factores, válidos y entendibles, entre ellos: 
  • la temperatura y la posibilidad de que cambie en el trascurso de la salida (si hace frío o calor, no hay problema, lo complicado son los "ni" que te hacen llevar el "por las dudas")
  • lugar al que se asiste (no es lo mismo un museo que una despedida de solteras, aunque en este último se puede jugar a las estatuas), 
  • asistentes al lugar que asistirás (posible futuro novio, actual ex novio o, jefe y posible novio),
  • hora y duración (¿tomar el té o hasta la hora del té del próximo día?), 
  • si vas en  auto o caminando o ambas( no da para minifalda pero tampoco para el estilo monja), 
  • las prendas sucias y las limpias, y como corolario las combinaciones posibles entre las prendas limpias (una alquimia pocas veces posible) , 
  • si se está depilada (esto restringe bastante la elección salvo que sea fiesta de disfraces: King Kong o cualquiera de sus colegas de la selva van muy bien),
  • y finalmente que lo poco que queda dentro del círculo, realmente te haga ver como quieres.

     Así que quienes aún consideren que la frase es una exageración, la próxima vez que se escuche “no tengo nada para ponerme” (y sus variantes), tómense un tiempo para reflexionar sobre lo traumático de la situación y sepan que con un buen grito a tiempo, también se ayuda bastante a salir del trance.

chicafrontal 


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