Colgado en su percha merecida está ese vestido precioso, strapless, que te queda a las mil maravillas. Te preguntaste si irías a todos lados con el mismo vestido aunque te quede ‘fabulantástico’? La respuesta es un NO rotundo. Tenemos muchas camisetas, pantalones o vestidos que pareciera que fueron confeccionados pensando en nosotras, sin embargo no lo usamos todo el tiempo por más que los amemos. Pues con el maquillaje debiera pasar lo mismo. Por más que nos fascine cómo nos queda el delineador líquido al estilo diosa egipcia, no podemos asistir a una reunión de padres, amigas del tupper, o el gimnasio con ese perfil aunque tus intenciones sean buenas.
Algunos consejos que pueden
facilitarte la tarea del maquillarte:
- Nada de rouge rabioso en un funeral, cada ocasión merece un maquillaje: ten en cuenta el contexto para aplicar lo correcto, así evitarás situaciones incómodas.
- Resalta tus rasgos propios, no imites, lo que a otra le queda estupendo, te puede transformar en una obra abstracta.
- No exageres con el maquillaje, es una herramienta para resaltar o corregir, nada más.
- Ensaya nuevos modos o tipos de maquillajes. Si quieres cambiar algo, pruébalo previamente, así no te llevas sorpresa de cómo te queda o cómo hay que colocarlo.
- Busca productos acordes a tus necesidades. Aunque haya salido al mercado algo revolucionario, fíjate si te conviene. A veces nos dejamos seducir por la novedad y acumulamos cosmética sin utilidad.
- Por último, que sea poco pero de calidad. La cosmética no es broma, son productos que aplicarás sobre tu cuerpo. Lo que no gastas en una base, puede que lo termines gastando en un dermatólogo. Los productos cosméticos son una inversión, compra menos pero que dure y que no tenga efectos secundarios.
¿Cómo saber si la forma de
maquillarte es la correcta? Fácil, tu indumentaria debe coincidir con tu
rostro. Y, lo más importante, cuando termines de aplicar los productos, tienes que
seguir siendo la misma.
No hay comentarios:
Publicar un comentario