Existen, al menos, tres maneras de maquillarse, que pueden representarse en tres frases. La primera, "pintarse como una puerta", la segunda "ni más ni menos" y la última "poco, poquito, nada". En esta secuenciación se encuentran otras tonalidades, pero en estas tres etapas, se marca a la perfección los polos opuestos del maquillaje. Ni mucho ni nada, maquillarse en la justa (y oportuna) medida es lo indicado.
Un poquito más oscuro, más delineado, más vibrante, pero siempre dentro de un terreno conocido, el maquillaje puede sintetizarse en algunos básicos que no pueden faltar en la cartera o bolso de las damas.
- Base: liviana y acorde a tu piel. La calidad en este producto te asegura el resultado final.
-Delineador de ojos en lápiz o líquido: para todos los días, la propuesta de un lápiz puede resultar más cómoda para llevar. Se evitan accidentes dentro del bolso y es fácil de aplicar aún sin espejo. Sin embargo, dependerá de tu dominio para que te decidas por uno u otro.
-Máscara de pestañas (o rimel): aunque no lleves delineador, este producto cambia por completo la mirada, así que no lo desestimes.
-Brillo labial: elige el color que te guste aunque es preferible que, para todos los días, escojas uno que armonice con cualquier indumentaria y momento del día.
-Rubor: para levantar el color y marcar los ángulos de la cara.
Un opcional que puede entrar en estos básicos del maquillaje es una sombra y un iluminador. No obstante, con los productos mencionados, se puede lograr un rostro auténtico y embellecido con casi nada.
Como ya se ha mencionado en otro de los artículos de El timbre no anda, lo importante es resaltar tus encantos naturales. Las exageraciones suelen pagarse caro cuando nos vemos etiquetadas en la foto.


