lunes, 30 de septiembre de 2013

Relato de chicafrontal /3

     Lo coincidente, nunca, absolutamente jamás, es lo que se necesita. Coinciden los colores, los modelos, los signos zodiacales... pero nunca la talla que busco del sostén con la de la bombacha. Porque la ley parece ser así: cuando la parte de abajo queda “pintada”, la de arriba “baila” o se “queja”. Vaya! Al parecer, que el corpiño (sostén) y la bombacha (bragas) te queden bien, es como pedir que la comida esté lista cuando los invitados lleguen o que tu ex te encuentre a la salida del salón de belleza y no antes.
     Estimadísimos fabricantes de ropa interior, he aquí mi misiva. Si pudieran entender que la estadística indica que sólo un porcentaje ínfimo de mujeres bellas tienen al mismo tiempo una delantera imponente y un trasero proporcional a esas medidas, sería ello un gran avance. El resto, queridos fabricantes, contamos con pequeños desajustes métricos, tal es el caso de quien suscribe a este pedido, a quien la pequeñez de arriba no iguala ni empata al tamaño de las caderas –que, por si no quedó claro, duplica la talla requerida en el conjunto de ropa interior –.
      Por suerte, una parte de los comerciantes a veces te permiten traficar prendas de un conjunto a otro, así es que en mis cajones nada combina con nada, pero por lo menos, sirven a su fin: levantan, sostienen, (agrandan), cubren , muestran, (la cintura alta, aplasta), y algo más.
     No hablemos de modelos –eso queda para otro grito –, por lo pronto continúo comprando ropa interior huérfana, buscando aunque más no fuera que coincida el precio (el precio que considera el vendedor, con el que considera mi mensualidad). Eso sí que sería una linda coincidencia. 

Voz y producción de la chicafrontal, colaboradora ya casi permanente de este blog. 

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