miércoles, 11 de septiembre de 2013

Relato de chicafrontal


      Pocas cosas generan la misma satisfacción que te da encontrar en esa tiendita a la que te negabas a entrar, LA camiseta, short, o lo que fuera que andabas a la caza desde temprano. Más aún si lo que buscas tiene la urgencia de encontrarlo antes de “X” hora, porque piensas ponértelo.
      Y ahí está. En ese perchero que nada tiene que ver con tu gusto y estilo pero tampoco te preguntas qué hace allí, porque no hay tiempo.  La ves. Es una falda. Preciosa. Color indicado, largo perfecto, textura deseada, talle... TALLE. Preguntas a la vendedora si no hay en toda esa tiendita a la que te negabas a entrar otra falda igual –igual no, de otro talle –. La respuesta, la esperada. Es la única. Decidida, muy decida, lo intentas. Me la voy a probar.
      Y sucede lo inexplicable de siempre: el probador no es UN probador. En este caso, es apenas un cuadrado, poco iluminado, con el espejo a unos veinte centímetros de tu cuerpo –que te permite ver que ya es hora de depilarte de nuevo, aunque, repito, tiene poca luz –. Porque la regla del probador es así: a prenda ajustada y difícil de poner (léase jeans, faldas, poleras), más pequeño será.
      No te importa, la falda espera por tu cuerpo. Y tu cuerpo, por una fiesta (a la que posiblemente asista tu ex, lo que significa... bueno, no hace falta explicarlo). Te miras de cuerpo entero y comienza la batalla. Primero, sacarte todo lo que llevas puesto. Todo: porque aunque te pruebes una falda, necesitas quitarte la chaqueta y algo más ante el calor ingobernable de ese probador. Estilo cebolla, te sacas lo innecesario para el último paso: la falda. Casi que  deberías ser contorsionista para no abrir la puerta de un empujón con el trasero. Ya está. La probaste. Te queda “como pintada” (algo que no creías después de semanas de helados y abundantes cenas). Podrías irte con ella si no hubieras llevado los calcetines con ositos (tan lindos y abrigados para las botas, pero para falda, ¡nunca!). 
Ahora, con la falda puesta, quisieras apretar rewind  para salir de allí lo antes posible. Pero no existe.
      Porque las cosas prácticas todavía no se inventaron.
Chicafrontal es colaboradora invitada a participar de este blog. El relato pertenece a sus “Historias de probador”. Si te gustó, te sentiste identificada, o te sacó una sonrisa, compártelo.¿Tienes anécdotas en probadores? Si quieres, puedes dejar tu comentario o sugerencia para los próximos relatos de chicafrontal.


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