La vestimenta forma y conforma gran parte de nuestra identidad. No se necesita hablar con alguien para empezar a conocerlo, un simple vistazo de arriba-abajo nos dice mucho de cómo es, qué le gusta, y -con un poco de astucia- hasta lo que piensa. La ropa que llevamos habla por nosotros, así que si me ves por la calle con mi remera cortazariana de Métrica sabrás por dónde vienen mis gustos.
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| Remera Métrica Franz Kafka. |
Métrica es una marca de remeras que, tal cual como se autodefinen sus creadores, busca homenajear a a aquellos músicos y escritores que admiran: Edith Piaff, Julio Cortázar, Franz Kafka, John Coltrane, Miles Davis, Charles Bukowski, Paul Auster,también Lennon, Nina Simone, por nombrar sólo algunos.
¿Qué las diferencia? En principio, todas las camisetas muestran una impronta bien distinta a lo que se puede imaginar, mucho diseño que realmente rememoran y homenajean a músicos y escritores. Y además, sus modelos simples le quedan bien a cualquiera, son sumamente combinables y no necesitas estar de fiesta para lucirla.
Un extra es su packaging: una interesante manera de envolver y entregar los productos en cajas que también concuerdan con el leitmotiv de la remera. Así que si te place la idea de la originalidad, pásate por su Métrica Store o asómate a su sitio de Facebook.
Por lo pronto aquí me quedo, con mi camiseta de Cortázar puesta, releyendo el fabulantástico capítulo 7 de Rayuela.
7
| Estampa remera Métrica de Cortázar. |
Toco tu boca, con un dedo toco el
borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por
primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo
todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano
elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana
libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano en tu cara, y que por un
azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por
debajo de la que mi mano te dibuja. Me miras, de cerca me miras, cada vez más
de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y los
ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran,
respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente,
mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando
en sus recintos donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio.
Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la
profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de
flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos
el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo
del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo
sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mí como una luna en el
agua.

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