Seguramente, en esto coincides con
chicafrontal. Encontrar un negocio o tienda que cubra tus expectativas ya es
complicado, y encontrar un negocio o tienda que además de ser de tu target
tenga un/a vendedora con mayúsculas es casi milagroso. Porque esta raza de
personas que se han puesto la camiseta de vendedor por unas horas, muchos de
ellos aprovechan este disfraz para hacer mostrar su lado oculto y perverso.
Como sucede con casi todo, también podemos elaborar una larguísima lista de “tipos”,
entre los que se destaca el vendedor “dueño”. Se trata de un espécimen fácilmente
reconocible: utiliza el inclusivo (“nos llega, abrimos), pero lo peor de todo
es que te muestra siempre lo más costoso y aunque diga que abren a las 4,
se da el lujo de tenerte en esperando en
la puerta como si la tienda fuera suya.
Otro de los tipos más frecuentes, es
el perezoso. Cuando entras al local, apenas levanta la vista para
saludar. Y si te acercas con muchas preguntas juntas, sus respuestas serán: no
tenemos, no hay talle, no hay color, nonono, (traducción libre: no me molestes
o no estoy). Este tipo suele transformar a la tienda en un autoservice.
Finalmente,
el más visto y el menos deseado: el vendedor “carisma puro todo te queda bien”.
Es ese que si pudiera, se metería dentro del probador para subirte el jeans y
mientras tanto halagarte las piernas. Para él, todo te queda
requefabulantástico y tu cuerpo es casi una escultura griega. Complaciente y
cargoso, se te planta en la puerta del probador para hacer una crítica positiva
de todo lo que te pruebes. Como casi todos, también tiene sus variantes, una de
ellas: el vendedor “familia”. Además de su carisma para las ventas, este le
suma los vocativos familiares: negrita, mami, flaca, linda, gordi (si dice eso,
deja lo que tienes en la mano y huye) y
un sinnúmero de posibles sobrenombres.
Claro está que existen otro tanto de
vendedores que también lideran los ranking de las ciudades: el indeciso, el
ignorante y el sabelotodo (suelen estar en pareja así tal cual), el distraído
(al que le pedís una falda igual pero en verde y te trae un pantalón), el
memorioso, el ahorrista (siempre te trae lo más barato, no te pone ni una ficha
a que puedas gastar dos pesos más) y algún que otro más.
El vendedor perfecto, señoritas y
señoritos, no existe. Simplemente porque nosotros pertenecemos a esa lista de compradores
imperfectos, molestos y cargosos también. Eso sí, un buen día, por favor
y gracias,
que siga estando en la boca de ambos, sin perturbaciones que puedan modificar esta
paz tiendaterrenal que ya lleva unos miles de años.
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